PRACTICAR PILATES PARA PREVENIR Y ALIVIAR EL DOLOR CERVICAL

El dolor cervical afecta a un elevado número de personas. De hecho, estas molestias son las responsables de muchas bajas laborales y de la disminución del rendimiento laboral y académico. Un buen trabajo de Pilates es extremadamente eficaz para prevenir y aliviar las molestias cervicales.

Según un estudio publicado en el Journal of Bodywork and Movement Therapies, personas que sufrían dolores y molestias cervicales encontraron alivio significativo después de seis semanas de practicar Pilates. Más interesante aún, si cabe, es que los participantes informaron que sentían menos dolor cervical incluso seis semanas después de su última sesión de Pilates. Esto sugiere que el programa de ejercicios había inducido cambios sutiles en sus patrones de movimiento y que tenían beneficios a largo plazo.

Cuando los ejercicios de Pilates se hacen correctamente, son excelentes para el fortalecimiento de los músculos de la zona cervical. Con el tiempo, esto ayuda a reducir la tensión del cuello y los hombros. Esto a su vez previene los dolores cervicales, no solo por el fortalecimiento postural, sino también por el cambio de hábitos posturales.

El problema es que una de las dificultades más grandes que suelen tener las personas que empiezan con el método Pilates, especialmente las que sufren dolor de cuello, es mantener una postura adecuada.

Por eso, antes de avanzar en los ejercicios del método, es fundamental aprender los principios posturas básicos en los que el cuello y la parte alta de la espalda están implicados, además de saber integrarlos correctamente.

Para una buena articulación cráneo-vertebral debemos recordar mover la cabeza en consonancia con la acción que estamos realizando, de modo que la mirada acompañe siempre al movimiento. Para ello hay que colocar, articular y sostener la cabeza en el punto más equilibrado que sea posible en relación con la columna cervical.

Respecto al principio de estabilización escapular, hay que recordar que los esfuerzos realizados con los hombros aumentan la tensión en la zona cervical. Para evitarlo recuerda mantener los hombros alejados de las orejas, ligeramente atrasados.

El principio de elongación axial es también fundamental para prevenir molestias cervicales y sacar el máximo partido a los ejercicios. Para ponerlo en práctica, no debes olvidar alargar la columna para evitar presiones innecesarias en los discos intervertebrales. La clave está en provocar que la espalda se estire, como si se abriera, desde la base del cráneo hasta la zona sacra. Como si dos fuerzas opuestas tirasen en sentido contrario hacia fuera.