VANESA VALLET fue 1ª en el  OPEN ESPAÑA 2005 YDEL MUNDO en Fitness.

De la mano de su marido y entrenador (Yván Vázquez), se presentaba en 2005 y por primer vez en una competición de estas características. La modalidad elegida fue Fitness Atlético de la IFBB, donde además del físico con las típicas poses, se valora también la puesta en escena de una coreografía con ejercicios de fuerza, flexibilidad y acrobacias.  En este caso la música seleccionada fue Habanera (Carmen, de Bizet.)

Vanessa Vallet, “una mujer de hierro y goma”

El 22 de mayo de 2005 Vanessa Vallet se presentó en el Open de España. Llegó, compitió y venció. El siguiente reto sería el campeonato del mundo, pero eso requería una preselección: pruebas físicas y un examen antidopaje. Esto le permitió acudir a Santa Susanna (Barcelona), sede del Mundial de la IFBB (la federación internacional de culturismo y fitness). Veinticinco deportistas en su categoría (-164 cm). En cada criba caían cinco competidoras.

Los augurios no eran excesivamente optimistas. “Todo el mundo nos decía que las únicas con opciones eran las caras conocidas”, explica Vanessa, quien rompió todos los pronósticos y, pese a ser una debutante, se coló en la última final, entre las cinco mejores del mundo.

Vanessa fue la primera española de la historia que lograba alcanzar la última final. Posee las virtudes de las reinas del fitness. Es de hierro y goma. Fuerte como un roble y flexible como el junco. Porque el fitness mide a la atleta por diferentes parámetros: un físico proporcionado y fuerte es imprescindible, pero se diferencian de las culturistas porque a ellas les exigen que escenifiquen una coreografía y que exhiban una flexibilidad imposible para sus primos del culturismo.

Las clases de aeróbic que impartía en esa época le permitieron potenciar la acrobacia, la flexibilidad, el ritmo. Pero no hay que descuidar la musculatura. Cada día lo dedicaba a fortalecer un músculo diferente. En total, tres horas diarias de entrenamiento. Sólo un día de descanso. Aunque el fitness le exigía una vida dedicada a ello. Su alimentación estaba estudiada al milímetro. “Era una dieta muy dura”, recuerda, antes de explicar que se nutría fundamentalmente de pechuga de pollo y mucha verdura, aunque en el plato siempre aparecí algo de arroz blanco y patatas cocidas para recuperar las fuerzas.

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